Guido Gagliardi

escultor plastorganico de adorno

Concientemente fundido con el infinito, Guido Gagliardi emula el organico plasmando el sintètico, mezclando caos aparente con orden geometrico, realiza asì obras funcionales en perenne movimiento.

Guido Gagliardi nace en Trani (ciudad del sur de Italia) en 1972.
En el ‘76 se traslada con su familia a Milán para emprender los estudios.
A los 16 años empieza a realizar excéntricos vestidos para si mismo y para sus amigos, comprobando un notable éxito.
A los 19 termina los estudios y se va a vivir a Riccione (ciudad turística italiana), allí hará la base estilística de su trabajo, prestando antes en su casa un laboratorio de sastrería, para sucesivamente abrir otro en el centro de la ciudad. Mientras tanto se especializa en el “istituto europeo del design” de Milán. Su estilo pronto se transforma de excéntrico en “espectacular” creando también trajes teatrales, cuyos accesorios son auténticas esculturas.
En el ‘99 se muda a España donde se hace modisto y escenógrafo para diferentes locales de baile.
En 2005 empieza a crear esculturas decorátivas y funcionales para casas privadas colaborando con algunos arquitectos italianos y españoles. Sculptures Design
Únicamente en el 2007 decide realizar una serie de obras destinadas a las galerías internacionales.
Hoy en día vive entre Ibiza, Sydney y Milán donde posee su laboratorio.

Desde siempre se ha ocultado en mi espíritu el profundo convencimiento de que el más grande pintor, escultor, arquitecto, diseñador y maestro de todas las eras pasadas y de aquellas que vendrán, es la naturaleza universal con sus infinitas facetas dimensionales. Tremendamente atraido por las ilimitadas formas orgánicas que ella nos regala, me quedo aun más veces al día capturado, cayendo a menudo en un estado de observación obsesiva. De otra forma no podría reaccionar ante la visión de tales obras de arte, estupefacientes en sus perpetuas mutaciones, siempre diferentes la una con la otra; tampoco la misma se queda como tal si es reobservada a distancia del tiempo o bien en el mismo tiempo pero por distintas perspectivas. Incluso el ser humano, también obra de arte natural, interviene en esas transformaciones, pero a menudo y desdichadamente con tristes resultados.
Solamente aquel ser capaz de hallarse en perfecto equilibrio con el espacio a su alrededor, puede interactuar con la materia enfatizando su forma y enriqueciendo de ese modo su espíritu, siempre y cuando lo haga con armonía, pasión y competencia.
Es maravilloso ser consciente de que los universos lejanos y nosotros constituimos un único y complejo organismo viviente.
Yo lo llamo amor

Guido Gagliardi